martes, 13 de enero de 2026

Más corrupción en el gobierno de Gustavo Petro. Irregularidades en Famisanar: contrataciones aceleradas, clientelismo y “raspar la olla”

 

 

1.  Intervención de Famisanar y contexto general

Famisanar fue intervenida en septiembre de 2023 por fallas financieras, operativas y múltiples quejas de usuarios. La medida ha sido prorrogada en varias ocasiones, bajo el argumento de que persisten los problemas que dieron origen a la intervención.

Lejos de corregir estas fallas, la intervención habría servido para ampliar la nómina y favorecer intereses políticos, especialmente durante 2025 y en los meses previos al ciclo electoral de 2026.

 

2.  Aumento acelerado de la nómina en 2025

De acuerdo con la información obtenida por el congresista Andrés Forero (@AForeroM) mediante derecho de petición y documentos internos de Famisanar, durante 2025 se habría producido un incremento extraordinario en la contratación de personal.

Durante 2025 se contrataron 572 personas nuevas, lo que habría generado un aumento aproximado de 2.700 millones de pesos mensuales en gastos de nómina. Además, desde noviembre de 2025, bajo la gestión del interventor Germán Darío Gallo, se habrían sumado 75 contrataciones adicionales, con un costo cercano a 700 millones de pesos mensuales.

Este pico de contrataciones coincide con el cierre del año fiscal y con la proximidad de la entrada en vigor de la Ley de Garantías, lo que refuerza la tesis de que se habría buscado asegurar contratos antes de que la ley limitara la contratación directa en entidades públicas.

 

3.  Perfiles cuestionados y salarios elevados

Los nuevos contratistas presentan perfiles que no corresponden a los cargos asignados, y que los salarios otorgados son desproporcionados para una EPS intervenida y en crisis.

Entre los casos señalados se encuentran contratistas con formación de bachiller o técnico que recibirían salarios entre 28 y 40 millones de pesos mensuales. También menciona cargos gerenciales ocupados por personas sin experiencia en salud o con trayectorias profesionales que no justifican los niveles salariales asignados.

Se destacan casos como los de Yessid Miguel Betancourt Espitia, Nathaly Sofía Ramos Maiguel, Paulo Andrés Arenas Soto y Kemer Ramírez, cuyos salarios y perfiles considera representativos de un patrón de contratación orientado a beneficiar a determinados círculos políticos.

 

4.  Impacto sobre los usuarios

Mientras la nómina crece, los usuarios continúan enfrentando fallas graves en la atención. Uno de los casos más sensibles es el de 37 pacientes con esclerosis múltiple que no habrían recibido medicamentos desde octubre de 2025.

Este contraste entre el aumento de la burocracia y la falta de atención efectiva refuerza la percepción de que los recursos se estarían destinando a fines administrativos y políticos, en lugar de garantizar los servicios esenciales para los afiliados.

 

5.  Responsables

Se atribuyen responsabilidades en distintos niveles de la estructura estatal:

Germán Darío Gallo, interventor de Famisanar, sería el responsable directo de las contrataciones realizadas desde noviembre de 2025. Su gestión habría permitido o promovido la expansión de la nómina en plena intervención.

Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud, supervisa la Superintendencia Nacional de Salud y las intervenciones del sector. Vinculado con antecedentes de manejo cuestionado de recursos en salud y con prácticas clientelistas en entidades públicas. Jaramillo habría permitido que la intervención de Famisanar se convirtiera en un espacio de contratación política.

Gustavo Petro, presidente de la República, como responsable último de la política de intervenciones y del manejo de las EPS intervenidas. Estas entidades estarían siendo utilizadas como bolsas de contratación para favorecer aliados políticos en un año preelectoral.

 

6.  La respuesta de Famisanar: incoherencias y contradicciones

En su respuesta al derecho de petición, Famisanar argumentó que:

·        Los sistemas internos no siempre muestran los perfiles completos de los contratistas.

·        Los costos de nómina se encuentran dentro de la Unidad de Pago por Capitación (UPC).

·        Algunas contrataciones son transitorias y justificadas por la experiencia sectorial de los vinculados.

Sin embargo, al contrastar estas afirmaciones, surgen varias incoherencias:

Primera incoherencia: Si los sistemas internos no muestran los perfiles completos, resulta contradictorio que la EPS utilice esa misma información incompleta para justificar la idoneidad de los contratados. La falta de datos completos debería llevar a suspender o revisar las contrataciones, no a defenderlas.

Segunda incoherencia: Afirmar que los costos están “dentro de la UPC” no explica por qué se contrataron perfiles con salarios tan elevados en una entidad intervenida por crisis financiera. Estar “dentro de la UPC” no significa que el gasto sea eficiente, necesario o proporcional.

Tercera incoherencia: La EPS sostiene que algunas contrataciones son transitorias y justificadas por la experiencia sectorial. Sin embargo, varios de los perfiles denunciados no tienen experiencia en salud, ni técnica ni administrativa, lo que contradice directamente la explicación oficial.

Cuarta incoherencia: La respuesta de Famisanar no aborda el punto más grave: el aumento masivo de la nómina justo antes de la entrada en vigor de la Ley de Garantías. La EPS no ofrece ninguna explicación sobre el momento en que se realizaron las contrataciones, lo que deja sin respuesta la principal sospecha.

Conclusión del análisis: La respuesta de Famisanar no logra desvirtuar las denuncias. Por el contrario, sus explicaciones son parciales, evasivas y contradictorias con los datos revelados. Esto refuerza la necesidad de una auditoría externa y de una revisión exhaustiva por parte de los organismos de control.

 

7.  Conclusión

Famisanar sería un caso emblemático del riesgo de captura política en entidades intervenidas. El aumento acelerado de la nómina, la contratación de perfiles cuestionados y la cercanía de la Ley de Garantías alimentan la tesis de que se habría intentado “raspar la olla” antes de que las restricciones legales limitaran la contratación directa.

La verificación de estas denuncias corresponde ahora a la Contraloría, la Procuraduría, la Fiscalía y la Superintendencia Nacional de Salud, mientras millones de usuarios continúan dependiendo de una EPS en crisis.

No hay comentarios: